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"Siempre volveré a vivir.. Los dibujos de los niños de Terezin"

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El Museo de Arte del Tolima y la Asociación Colombo-Checa, ASOCHECA, presentan la exposición “Siempre volveré a vivir… los dibujos de los niños de Terezin”. 

El 15 de marzo de 1939, los ejércitos alemanes ocuparon a Checoslovaquia  o lo que quedaba de  ella, y la declararon el” Protectorado Bohemia y Moravia”. Se trataba de una particular formulación jurídica que describía así un territorio bajo la “protección” de Alemania y se nombró inmediatamente un Protector alemán/nazi para administrarlo. 

Un gran número de habitantes de la antigua Checoslovaquia se convirtieron, de la noche a la mañana, en  prisioneros involuntarios en este nuevo territorio. 80.000 judíos, habitantes  principalmente de Bohemia y Moravia, muchos de ellos sin entender porque, han sido registrados como tales y sometidos a una total discriminación. No podían trabajar en ciertos puestos, no podían movilizarse en el transporte público, no podían asistir a lugares públicos, como parques y plazas, etc., etc.  Desde el año 1940 se debieron concentrarse  en algunos barrios especiales de Praga, formando una especie de ghetto. 

Los niños no podían asistir a los colegios y alrededor de todos los establecimientos escolares aparecieron grandes avisos indicando que les es prohibido entrar y jugar en los parques y demás establecimientos de esparcimiento. Desde el 1. De septiembre de 1941, además todos los judíos debían llevar en un lugar visible de su ropa una estrella amarrilla. Muchos de los niños y jóvenes, y no solamente ellos, no estaban acostumbrados a mostrar su pertenencia religiosa y es más, muchos ni pensaban en ella de manera consciente hasta ese momento.

Esta repentina y  dura segregación ha impactado precisamente en especial a los niños. Para  salvar la continuidad de su educación, para evitarles peores traumas y depresiones, la  Dirección de la comunidad judía se ha organizado rápidamente para ofrecerles una “educación a domicilio”. Afortunadamente entre ellos se encontraban personas muy preparadas y cultas que impulsaron a jóvenes intelectuales de su seno a apropiarse de esta tarea de manera desinteresada. Un papel decisivo jugó el hecho que la mayoría se reconocía como sionistas.   Terezin es una ciudad de la actual República Checa situada a unos 60 km de Praga. Una ciudad pequeña, insignificante en el ámbito del país, fundada en el siglo 19  y construida por ingenieros militares italianos como una guarnición militar.  

 

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Desde el noviembre de 1941, es decir hace 70 años, los nazis han decidido transformar a Terezin en un lugar de campo de concentración de tránsito de tipo familiar. En principio aquí debían reunirse todos los judíos del Protectorado, pero con el tiempo enviaban también a los austríacos, daneses, holandeses, rusos, etc.  

Terezin debía además  servir como un ghetto modelo que, a diferencia de los otros campos de concentración, podía ser visitado por las comisiones internacionales  y demostrar el buen trato que los prisioneros recibían de sus “protectores”.

En realidad Terezín era uno de los muchos elementos del engranaje, en la vía para llevar a práctica el monstruoso plan nazi- la llamada solución final de la cuestión judía - que terminó con el asesinato de seis millones de judíos europeos. Se trataba de un lugar de paso, la gran mayoría de personas vivió allí solamente un lapso de tiempo, ya que con el paso del tiempo eran deportados a otros campos en Europa oriental, de exterminio.

Aunque las condiciones de vida en Terezin eran mucho más llevaderas que en los campos de trabajo y los de exterminio, la tasa de la mortalidad era alta, alrededor de 25 %. Los prisioneros morían de hambre, de extenuación, de diferentes infecciones, por falta de higiene básica y medicamentos necesarios. 

Seres humanos viviendo en un ambiente de hacinamiento y sin muchas de las condiciones básicas para una vida digna. Carentes de libertad, estado social, profesión, bienes, vida familiar y cualquier tipo de privacidad. Los despojaron de todos sus derechos humanos y luego les quitaron la vida porque habían nacido judíos.

En este ambiente anormal, en el cual permanentemente llegaban transportes nuevos y se llevaban a los que ya vivían allí, crearon algo increíble e inesperado. Una polifacética y rica vida cultural.  Representaron los más variados géneros teatrales, organizaron conciertos de música clásica y popular, impartían conferencias, organizaron bibliotecas, publicaban revistas, escribían  y pintaban.

Y se preocuparon por los niños. Ellos también padecían hambre, en su mayoría separados de sus padres. La administración judía del ghetto, dirigida por los mayores  más sabios entre los prisioneros, decidió dedicar los mayores esfuerzos para cuidar de sus hijos y aliviarles esta inhumana estadía. 

Por ello trataban que estén alojados de la mejor manera y sus profesores (escogidos entre ellos mismos y de manera semi clandestina) han logrado resultados casi increíbles de acuerdo con todos los testimonios conocidos. El arte para ellos ha sido el camino de preservarles la dignidad humana, de educarlos como personas sanas mentalmente. Gracias al valor de estos  maestros se han preservado  escondidos, hasta la liberación definitiva de Terezin,  el 1 de mayo de 1945, unos 4.000 dibujos de niños y centenares de  poemas. Se calcula que por Terezín pasaron 15.000 niños.  Regresaron 100.

Tenemos en Bogotá 40 reproducciones digitales de los originales que están expuestos en una de la Sinagogas de Praga. Nos gustaría mucho exponerlos, complementados con algunos poemas, escritos también por los pequeños prisioneros. Se pueden exponer en checo y en español. 

El actual dueño de la colección de dibujos es el Museo Judío de Praga. Gracias a su generosidad pudimos traer  esta muestra única que nos hace pensar una vez más  que los niños de Terezín a través de sus voces y sus pinturas vencieron a la muerte porque siempre se han dejado llevar por la esperanza.

 

ENVOLVENTES

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Pepe Toledo es un artista contemporáneo y autodidacta, nacido en Medellín y radicado en Cali. Nació en 1953 y dedicó gran parte de su vida al comercio, sector que le ha dado gran reconocimiento. Hoy Pepe Toledo se define como un amante de las formas y los colores, deseoso de plasmar en el lienzo y el hierro parte de su vida, sus sueños y sus emociones. Con el aval del historiador y curador Miguel Gonzalez, ha logrado varias exposiciones de arte entre las que se encuentran dos de pinturas con la serie El Jardín de los Tiempos Cambiados y Por el Camino de la Vida; y de esculturas en la Feria PopUpGallery (Cali), en Proartes (Cali), en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, en la Feria Internacional de Arte Barcú (Bogotá), en ArtCali (Cali), en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga, entre otras. 

En sus trabajos convergen las técnicas de chorreo, goteo y hierro pintado en esculturas. Casado y enamorado de Colombia y el colorido de sus regiones, ha dedicado todo su tiempo a dejarse seducir por las láminas de hierro y la plenitud del lienzo, reflejando en su trabajo el equilibrio, el amor, la sensualidad, la armonía y la feminidad.  

Artist Statement:

Siempre he sido un profundo admirador de los colores y las formas. Mi deseo de reflejar el amor, la simplicidad, la mujer y el hombre y su relación con el mundo, me ha llevado a liberar mis emociones a través del metal. El proceso de crear y darle vida a un pedazo de hierro es una aventura donde dejo correr mi imaginación, en donde mi mano se transforma en un vehículo sometido al poder del lápiz que viaja para crear formas. Es un proceso en donde acaricio el metal viejo y oxidado, que en su principio fue fuego y luego lámina triste y vacía, para darle color y vida. 

La libertad que me transmite la técnica del hierro pintado, ha sido el elemento fundamental para crear formas tridimensionales para sean admiradas desde todos sus ángulos. Sin temor a los tamaños, me he dejado seducir por todas las dimensiones que me permite el hierro: altas, medianas y pequeñas piezas que construyen una historia que sólo debe ser interpretada por el espectador. – Pepe Toledo -

  

Texto de Miguel González, curador de la exposición  

El hierro es el elemento que ha elegido Pepe Toledo para sus esculturas.  Este material fuerte y pesado es cortado milimétricamente para no traicionar los diseños del artista el cual también elige los colores planos que cubren las superficies lisas.  Sus obras han mostrado un desarrollo formal después de sus exhibiciones individuales en la Casa Proartes en Cali, los museos de arte moderno de Cartagena de Indias y Bucaramanga y su presencia en las pasadas ferias de arte Barcú en Bogotá y Art Cali. 

Sus composiciones se solucionaron de distintas maneras.  Acudiendo a planos intercalados, algunos rectos y otros ondulantes, asimismo, generó estilizaciones que recreaban tanto el cuerpo humano como elementos de la naturaleza como el agua y las plantas.  También logró curvar muchas de sus formas y consiguió así crear espacios envolventes que enriquecieron sus propuestas escultóricas.  Las superficies pintadas y la manera de concebir los volúmenes le dan una apariencia de mayor liviandad a estas estructuras metálicas que invitan al espectador a especular sobre sus soluciones técnicas y la sugestión que sus formas pueden provocar. 

Las esculturas de distintos formatos siempre están fijadas a una base que les da estabilidad y que les garantiza permanecer erectas.  Su producción alberga trabajos en distintos formatos que incluyen pequeñas obras y también tamaños medios y grandes.  Sin embargo, en todos los casos su espíritu conserva el aspecto monumental, a la que aspiran muchos de los proyectos escultóricos.  Sus propuestas pueden ser apreciadas por distintos ángulos y esto le permite al observador desplazarse alrededor de las piezas y que éstas siempre ofrezcan diferentes perspectivas. 

En esta ocasión, para su exhibición individual en los espacios del Museo de Arte Moderno del Tolima, en su capital Ibagué, se han escogido obras en distintos formatos.  Dimensionando trabajos para que dialoguen con la arquitectura las salas de la institución.  Sus obras rotundas y contundentes forman en realidad una gran instalación multicolor que es lo que el espectador podrá apreciar en su conjunto. 

 

 "ARCADIO" 

Arcadio González Triana nace en Armero, Tolima en 1934, a la edad de 11 años obtuvo su primer trabajo relacionado con la plástica, pintando los afiches de la cartelera del teatro local mientras realizaba sus estudios secundarios. Tiempo después viaja a Bogotá y su experiencia le permite desempeñarse como diseñador de vallas para empresas cerveceras y automotrices en la agencia de Consuelo Montejo. 

Un sábado, según recuerda el Maestro, cruza la puerta de Escuela De Bellas Artes De La Universidad Nacional, entra por simple curiosidad y es así que en 1952 comienza sus estudios académicos. Allí conoce a Miguel Díaz Vargas, Jorge Elías Triana e Ignacio Gómez Jaramillo, este último le encomienda la restauración de los frescos del Capitolio Nacional. 

Se gradúa de Maestro de Dibujo, especializado en pintura en el año 1957 y ejerce como profesor de dibujo de la escuela hasta 1960, cuando gana una beca y viaja a Europa en donde estudia técnicas de grabado y pintura en España y vitralismo en Francia e Italia.  

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En 1963 regresa a Colombia y es nombrado profesor de planta en Escuela De Bellas Artes, cargo que ejerce durante nueve años al cabo de los cuales decide dedicarse de lleno a su producción artística, en pintura y escultura, campo en el que incursiona después de muchos años como pintor, ya que González considera que: “Un verdadero pintor tiene que saber hacer escultura para hacer completa su profesión”. 

En el año de 1985, ocurrió la tragedia de Armero y se radica en la isla de San Andrés donde vivió durante veinte años. En 1992 donó una escultura monumental en honor a su amigo Simón González, primer gobernador elegido por voto popular en la isla, “La barracuda de ojos verdes y lágrimas azules” obra de la que se valió un periodista para narrar la siguiente anécdota: 

“Los bogotanos fueron sorprendidos esta semana cuando vieron una especie de “ballena” navegar por la avenida 26 rumbo al aeropuerto militar de Catam, donde fue instalada en un avión Hércules que la trasladó a San Andrés. En realidad, lo que los curiosos vieron fue una escultura de 30 toneladas y 500 millones de pesos, que es lo que pesa y vale, “La barracuda de ojos verdes y lágrimas azules”, obra del maestro Arcadio González que será erigida como monumento en la capital del Archipiélago”. 

“En la vida no hay nada mejor que lo romántico, la música, los hijos, el ambiente de donde uno vive, esa es mi temática. El arte es como Dios, está en todas partes pero no se ve, y por eso en el arte entre más se pinta menos se sabe, porque es un oficio en el que no se repite formato, ni colores, todo es diferente”, Termina González Triana. 

En lo corrido de su vida artística el maestro Arcadio González ha realizado exposiciones en España, Francia, Estados Unidos, Italia, Cuba, Venezuela, Chile, República Dominicana, México, entre otros; y en algunas ciudades como Medellín, Bogotá, Cali, Cartagena e Ibagué, entre otras. 

 

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Obra/ pintura 

Su obra basada en el romanticismo y la escuela figurativa, de tendencia académica, brindó un nuevo volumen al cuerpo, a la mujer, y a la naturaleza: Su pintura se divide en series de mujeres, bodegones, desnudos y payasos, Series que expresan la sucesión infantil que vivió: “De niños que elevan cometa, que juegan trompo, cuerda, escalera. Juegos tiernos, sutiles, cálidos, románticos (…)”, comenta González Triana. 

Estudió el fresco utilizado por muchos pintores antioqueños de la época e influenciado por su conocimiento de la publicidad inventó la técnica del aerógrafo: 

“Pocas personas conocían el instrumento. Si usted no hacía lo que sentía y quería lograr había que empezar otro cuadro, eso no tiene remedio o cambio, es una técnica rápida. Usted tiene que tener preconcebido lo que va a hacer”. 

A pesar de algunas críticas que decían que esta técnica era una fábrica de hacer cuadros, Arcadio siguió su camino con la idea de trabajar obras grandes en espacios gigantes. 

“Estoy pintando con brocha de aire hace aproximadamente cuarenta años. Desde cuando copiaba los afiches en Armero. Cuando ingresé a la escuela de bellas artes perfeccioné la técnica y me llena de orgullo saber que muchos artistas conocidos la aprendieron conmigo. La técnica de brocha de aire requiere mucha precisión porque no permite enmendaduras. El blanco lo proporciona la tela y pide un estudio previo de la técnica de la acuarela, y haber realizado pintura al fresco”. 

Vendió su primer cuadro a un arquitecto en seiscientos pesos, la obra no tenía título y fue elaborada en medio día con cuatro colores, en la inauguración de una exposición en la Galería de Arte Automático donde se reunían artistas como: Omar Rayo, Leo Matiz y Marco Ospina; este último pintor lo influenció para explorar nuevas corrientes no figurativas. 

Obra / Escultura 

Aunque descubrió la escultura en la escuela de bellas artes, solo ingresó al campo cuando cumplió 35 años de vida creativa porque consideró que: “Un verdadero pintor tiene que saber hacer escultura para hacer completa su profesión”; ya que además del plano de la pintura quería practicar el volumen, el movimiento, el espacio; nuevos materiales. 

“He realizado formas escultóricas mentalmente. Ha sido un trabajo inferior, en el pensamiento. Pero hasta ahora las desarrollé, porque sentí la necesidad de esculpir. Tengo integrado a mi arte el volumen y la experiencia de la escultura, gracias a los buenos profesores que tuve en la academia”, recuerda el maestro González Triana. 

Le interesó la escultura por su efecto monumental y considera que muy pocos pintores hacen escultura porque cambian sus conceptos de volumen, espacio y movimiento.  (Investigación: Juan Andrés Romero Prada)

 

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La exposición

“Arcadio” del maestro Arcadio González (1934) es una invitación a explorar la obra reciente de  este artista Tolimense, que muestra un especial interés en los aspectos formales de la pintura y la escultura; se pueden apreciar bodegones, figura humana desnuda, así como ataviada con ropaje de iconografía religiosa, y finalmente series que expresan la sucesión infantil que vivió, de niños que elevan cometa, que juegan trompo, cuerda, escalera. Juegos tiernos, sutiles, cálidos, románticos, como lo comenta el maestro.  

  

 

ultimatarje

 26 Salón Tolimense de Fotografía

"Imágenes, formas y luz que trascienden a través del tiempo" 

El lenguaje de la fotografía es universal traspasando todas las fronteras desde el siglo 19 y generando un diálogo y cambios radicales en la información y concepción de las imágenes. A comienzos de la década de los 90 se consolida el salón de fotografía como el primero y único de su género en el departamento en la zona centro del país,  institucionalizado en el Museo de Arte del Tolima desde el año 2004 ha realizado variadas exposiciones individuales y colectivas de fotógrafos  tolimenses, colombianos y extranjeros con muestras  que permiten al espectador introducirse en el mundo de las imágenes a través de las diferentes temáticas y técnicas  que cada artista transmite al que las observa.

En la versión número 26 del Salón Tolimense de fotografía tenemos como invitados a dos importantes maestros de la fotografía en Colombia, Francois Dolmech. 

María Margareth Bonilla Morales 

Fundadora Salón tolimense de fotografía. 

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François Dolmetsch nació en Haslemere, Surrey, Inglaterra en 1940 y pertenece a una célebre familia musical.Es hijo de Carl Dolmetsch y nieto de Arnold Dolmetsch, pioneros del movimiento para revivir la música del renacimiento y del barroco y tocado con instrumentosauténticos. Su interéspor la fotografíaempezó en el colegiodondetuvo la oportunidad de aprendercomorevelar y ampliarsuspropiasfotografías. Estudio historia en King's College de la Universidad de Cambridge donde se gradúo, llegando en 1962 a Colombia después de casarse con unacaleña Ángela Cuevas. Vive en Cali hacecasicincuentaaños.  

En el año de 1963 instala su estudio fotográfico y realiza fotografías publicitarias, momento en que las agencias de publicidad constituían una novedad en Colombia, la sociedad estaba introduciéndose en la centelleante década de los  sesenta, por este tiempo la lucha de los fotógrafos era ser reconocidos como artistas, más allá del ámbito de lo fotográfico. La fotografía se volvía publicidad, matriz del arte pop. 

Desde 1964 ha presentado exposiciones en Londres, Edinburgh, Copenhagen, Nueva York, Denver, Minneapolis, Bogota, Cali y Medellín y publicó un libro, “On the OtherSide of the Moon”. Después de casi una década como director artístico de La Orquesta Sinfónica del Valle en Colombia y presentaciones como solista con orquestas en Colombia, Cuba, e Italia, compromisos que dejaban poco tiempo para las artes visuales, editó un nuevo libro de imágenes hechas entre 1959 y 2002, para acompañar una exposición retrospectiva. Esta exposición se presentó por primeravez en el Museo La Tertulia en Cali en Mayo 2003 y ha estado posteriormente en Italia, Francia, México, los Estados Unidos y en la mayoría de los museos de arte moderno de Colombia.

Francois fué el primer fotógrafo en hacer desnudos afro en nuestro país, causando conmoción en la sociedad de los 60´s de la mano de Marta Traba. Los cuerpos desnudos, donde el brillo de la piel, el realce de los poros, la belleza anatómica y el manejo de los tonos del blanco y negro en todas sus intensidades le darán un sello inconfundible a su trabajo. Como viajero curioso, observador e incansable, recorrió varias regiones del territorio nacional registrando en blanco y negro (1972 -1974) y luego en color (2008 –2010) lo que para nosotros resulta obvio pero para su mirada es caldo de cultivo: la textura social. Imágenes de pueblos, de sus gentes y sus fachadas como testimonio antropológico de lo que somos. 

Como el vive en las montañas cerca de Cali, fundó un Jardín Botánico a mil seiscientos cincuenta metros de altura que ha sido la inspiración para muchas de sus obras, se concentra en su estudio, en los seres botánicos de su jardín, las plantas con sus diseños caprichosos, perfectos y carnales, o en los caracoles, como señales de lo infinito y objetos encontrados o adquiridos, para hacer puestas en escena y la creación de imágenes, valiéndose en la actualidad de los recursos digitales.

Su larga trayectoria lo ha llevado a exponer en muestras individuales y colectivas en diferentes lugares del mundo desde 1964 a la fecha, como en el  IV National Art Festival (Cali),  Museum of Modern Art (Bogota),  Traverse Theatre Gallery Edinburgh, (Scotland),  Photographers Gallery, (London),  Galería de Bellas Artes (Cali), Museum of Modern Art La Tertulia, (Cali), Modernage Gallery New York. (USA), Museo de Arte Moderno Quinta de San Pedro Alejadrino, Santa Marta, (Colombia), Museo de Arte del Tolima, (Ibagué), Galería Studio Cerillo, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, (México),  Museo Emilio Greco, Sabaudia (Italy), Le Carre des Jalles, StMedard, Bordeaux, (France), Museum of Contemporary Art MAC, Bogotá, (Colombia), Museo de Arte Contemporáneo Guadalajara, (México); e individuales   Fundación Matiz  (México D.F),  The History of Photography in Colombia, Museum of Modern Art, Bogota Colombia,  PhotoNY, New York U.S.A

Paralelo a la fotografía sigue vinculado a la música participando en conciertos en diferentes partes del mundo en especial Europa y Sur América. 

armero

 Armero, la Pompeya Colombiana

FracoisDolmetsch 

24 de Agosto año 79 después de Cristo - 13 de Noviembre 1985 9.09 p.m.

 Un santuario rosado con muñecas, mementos, cintas, flores, velas y miles de mensajes es el homenaje que le rinden los creyentes a Omaira Sánchez la niña que no quería morir. Dice la gente que aún sin ser santa hace milagros. Seguramente su sufrimiento y las horas que pasó atrapada, su esperanza, “mamá estos señores me van a salvar”; su carita con el pelo crespo, vive aún en la memoria de los que siguieron su calvario. Así como ella murieron innecesariamente al menos 23.000 personas arrastradas por un caudal de barro que corrió enfurecido por las calles de Chinchiná y Armero ese 13 de Noviembre de 1985. Hacia un año que el volcán Nevado del Ruiz ardía. Vulcanólogos y científicos tanto nacionales como extranjeros conocían las circunstancias de peligro, pero todo se acumuló en esos días de mala suerte. La tragedia de la Corte, en que los tanques del gobierno entraron al recinto de los jueces impidió que los científicos californianos, únicos poseedores de los modernos equipos que deberían detectar la actividad del volcán llegaran. La actitud de aquí no pasa nada, las palabras del sacerdote de inspiración divina desde el pulpito sagrado pudieron más que las advertencias de los bomberos para evacuar la ciudad. En esos días subían esquiadores y alpinistas maravillados por la majestuosidad de la montaña nevada, envuelta en una manta de niebla que nunca la ha abandonado. Pensaban que la furia de la tierra nunca se iba a desatar y los que alcanzaron a escuchar los rugidos del volcán, no midieron las consecuencias del deshielo y de la avalancha de barro que enterró a una ciudad entera. Hoy vemos aterrados las huellas del desastre. Grandes surcos de piedras cruzan la montaña por donde bajó el rio de la muerte. En algunos sitios la naturaleza se ha apoderado del Campo Santo. Cauchos, caracolíes y chiminangos se convirtieron en árboles majestuosos, y unas cuantas vacas pastan despreocupadas en lo que fueron las calles de Armero. En la escuela medio enterrada solo sobrevive un tablero agrietado. Los restos de la Iglesia Del Carmen, los almacenes con avisos alusivos como si el tiempo no hubiera transcurrido. Ironía de ironías, la zona roja así como el cementerio quedaron casi intactos. Con el correr de los años las tumbas se fueron deteriorando, se perdieron los féretros y las telas que cubrían los cadáveres, para dejar a la inclemencia del tiempo nada más que huesos y calaveras. Solo los santeros mantienen vivas algunas tumbas donde en las noches estrelladas dicen los conocedores que se comunican con los espíritus errantes que nunca quisieron abandonar a Armero.  

 (Ángela Cuevas de Dolmetsch).